Madrid – Historia a mi Moreno – Mini Relato

por | Dic 4, 2019 | Mis Invitados | 8 Comentarios

Hoy Mela, nos comparte una Mini Historia suya en Madrid a poquitos días de llegar..

 

Soy Mela, como estás? Acá les comparto mi primera historia en puño y letra.

 

Para quien le guste compartir… Mi nombre es Melanie, aunque a decir verdad ese es el nombre que decidieron mis padres aquel 17 de agosto. Para mí es un nombre fuerte y pronunciarlo completo me suena raro, prefiero llamarme Mela o como desde chica siempre estuve buscándole diminutivos, Mel, Melu, Memi, Melula, Melita, y algunos otros que quedaron en el camino. Siempre me ha costado el peso de mi nombre completo…aún trabajo en ello. Llevo ya casi seis años buscando mi identidad desde que me fui de casa, buscando reconocerme en un reflejo, construyendo un vínculo, mi vínculo, quizás aquel que se perdió entre mis primeros años de vida. Quizás podría usar muchos adjetivos calificativos para describirme aunque creo que aún quedan muchos por conocer. Soy la única mujer de cinco hermanos, aunque a decir verdad soy hija única. Única de madre y padre pero llevo conmigo cuatro hermanos más.

 

Llevo un tiempo fuera de la argentina. Viví unos meses en estados unidos. Para ser exacta 4. Regrese y me volví a ir. Estuve casi dos años en Lima y de ahí hice un salto de continente. Llevo 16 días viviendo en Madrid. Tengo 25 años, y mil sueños que cumplir.

 

 

MADRID: Historia a mi moreno

Madrid me sacudió de golpe, me despertó esa misma mañana a las 6 am cuando nadie contestaba.

Mel - Mini Historia

Mel – Mini Historia

6:30 alguien exclamo “pasa, estoy re dormido, vengo trabajando 16 horas por día, acomódate, ese es tu cuarto” y sin decir una palabra más, desapareció.

Me quede helada… por un minuto pensé “ y este moreno sin remera y pelos alborotados, quién es? Ni su nombre llego a decir. Tampoco pregunto el mío.

Pase, me di un baño de agua caliente y dormí unas horas. Ansiosa por esa nueva ciudad desperté y ahí estaba el. Con sus ojos oscuros y directos, desayunando sus huevos revueltos y su imprescindible café mañanero.

En dos segundos me saco charla, pues era el moreno más lindo y tierno que había conocido en cuestión de segundos. Se convirtió en mi llave, en esa llave que venía buscando hace ya algunos meses.

Compartimos charlas, anécdotas, algunas comidas, un par de copas, el fanatismo por el chocolate, algunas risas y bastantes sueños.

Su compañía duro unos días, para ser exacta 12, ni más ni menos. Una compañía estratégica para conocer por primera vez una ciudad. Aunque bueno… de la ciudad no me enseño nada, pero me hizo algunas preguntas que me dejaron pensando.

Y debo confesar que siempre quise que fueran más, me quede con sabor a poco, con ganas de conocer más, de preguntar más, de charlar más y de reír más… será que a veces por miedo elegimos callar? Tantas cosas le hubiera preguntado. Ya que…bueno, superaba los 30 años de edad, tenía otras experiencias y llevábamos recorriendo caminos distintos. Pero me gustaba escucharlo hablar. Con sus ojos directos clavados en los míos, su acento distinto, su paciencia al hablar, sus ganas de explayarse y contar con detalles. Hace tiempo no escuchaba hablar a un argentino.

Nunca entendí, a decir verdad, como después de cada charla, después de cada noche, después de cada copa, después de cada beso o caricia, cada mañana volvíamos a empezar. Parecíamos dos extraños viviendo bajo el mismo techo. Y otra vez esquivábamos miradas, preguntas, roces y todo volvía a empezar. No sé quién se cuidaba de quien, tampoco sé si era la manera de dejar en claro que nuestra compañía duraría solo 12 días.

Pero como le dije al moreno más lindo y tierno que había conocido en cuestión de segundos “me quede con las ganas de verte un poco más”. Será que la gente genuina, sencilla, sincera y respetuosa nos llena de ganas de más, de seguir compartiendo más, de seguir conociendo más, de seguir creciendo más?

La verdad es que nunca lo sabré porque nos limitamos a esos 12 días, pero hoy cuando leas esto, quiero decirte que gracias! Fue un placer abrir esa puerta que tenía cerrada hace tiempo. Fue un placer conocer a una persona sencilla y relajada, que en los momentos compartidos logro transmitirme paz y confianza. Gracias porque junto con Madrid me recibieron con una mano amiga, con una mano que me demostró que nunca estamos solos. Que donde quiera que estemos siempre vamos a encontrar a alguien para ponernos el hombro y sentarnos a charlar. Te regalo un beso como aquel lunes que compartimos juntos

Mel - Mini Historia

Mel – Mini Historia

 

 

 

 

Invitada:

Mel

Mel

Instagram: @che.mela

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